La sintió reventarse lento como un viaje a la playa en bicicleta. Tenía su gracia sentirlas crecer como burbujas, llenarse de un aire con aspiraciones de helio, inflarse hasta más no poder, con su piel traslúcidamente verde, y finalmente explotar. Con el infaltable "ploc". Sin embargo, era demasiado. Esa era la tercera, ahora sólo lo quedaban dos. Dos plocs más y sin falta llegaría el fusil a finalizarlo. Pero para eso venía.
Millones de trabajadores esperando la llegada del atrasado y tenía que ser justo después de su turno que llegara. Y gente dependía de ellos. El planeta dependía de él. Y él no llegaba.
Sintió crecer la siguiente. Si hubiera sabido que iba a llegar tarde, las habría hecho reventar más lento. Se estaba estirando su piel de verde, chillando como un globo en expansión. Su penúltima célula, 59/60. Y el fusil esperando, apuntando a su frente y preparándose para fulminarlo en una nube de pólvora mal unida, con salitre manchándole la cara.
La célula se reventó. Alguien tendría que suplirlo, la otra ya empezaba a crecer.
Hasta el borde de la explosión.
Un poco más, sólo un poco más.
Hasta que el elástico tejido no siguió resistiendo.
Ahi viene, lo veo. Saltando entre los semáforos en rojo.
Gritó, y seguro de que hasta las lombrices tailandesas podían escucharlo.
Llega, llega...
Ploc... y luego, bang.
Pasó un minuto más en los relojes de todos.
Fin.
Idea llegada mientras hablaba con Karu. Gracias por eso.
Se les quiere.
Nao/XiZu.
Saludos al Moya por su blog tan bonito =3
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1 comentario:
hola!
es uno de los cuentos mas extraños que ha escrito... me inquieto un poco, el tener que leerlo varias veces para comprovar que estaba entendiendolo bien ... es tan compleja niña... de verdad que me inquieta .. usted
me imagine globos inflados con helio... media imaginacion x_x (sarcasmo)
bueno... se me cuida!!!
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