martes, 27 de marzo de 2007

.-13 // Por XiZu

Los ojos de la científica viajaban de un lado a otro del monitor de la computadora alertas hasta de la más mínima alteración en los números que ante ella aparecían. Estaba acostumbrada a ello, pues al ser el único puesto, aparte, claro está, de los cargos administrativos, que no podía ser ocupado por un robot, no solía cambiarse al encargado muy a menudo; 20 años llevaba ella encerrada en aquella pequeña oficina y aún le faltaban otras dos décadas para siquiera empezar a pensar en buscar a su sucesora. Sin embargo, nada de esto tenía importante alguna para Elena Friench, ya que su mente estaba muy concentrada en la pequeña curvatura en la normalmente recta línea que se había manifestado hacía tan sólo un par de segundos en la pantalla.

La reconoció al instante, pues la había visto más de una vez en el manual que le habían entregado junto con las llaves de su oficina y una tarjeta de identificación para abandonar el laboratorio cuando lo necesitara: Era el indicio de que algo no andaba bien con el desarrollo del proyecto.

Su mano se deslizó por el teclado en busca del botón indicado, siguiendo las instrucciones especificadas en el manual. Por supuesto no fue difícil de encontrar, ya que se hallaba en el centro del panel, destacándose por el color rojo de su superficie contrastando con el gris solemne del resto como si suplicara por ser presionado. En eso estaba Elena, preparándose para cumplir con su trabajo por primera vez en 20 años, cuando la imagen del “proyecto” apareció en el monitor, paralizándola por completo.

No era en absoluto como se lo habían descrito cuando la pusieron a cargo de la máquina; no era deforme ni monstruoso, terrorífico ni repulsivo. De hecho, era tan inofensivo y diminuto que se le hacía difícil creer que algo como ello pudiera causar algún tipo de daño. No lo supo, pero mientras su mano se retiraba del botón sin presionar y en su mente se forjaba la idea de que los proyectos eran más que simples agrupaciones de células, su carrera se estrelló contra la pantalla, muriendo al instante. Sin embargo, las enseñanzas de su infancia seguían clavadas con firmeza en su memoria, impidiéndole resistirse a las opresiones e injusticias de su época.

Los casos que pasaban la eliminación inicial eran pocos – 1 entre 1000 millones según las estadísticas del laboratorio- pero siempre había alguno que se colaba entre las garras de los inspectores, ya fuera por que no distaba mucho de los otros o simplemente debido a un mal funcionamiento del equipo. Sin importar la razón, lo cierto era que cosas así pasaban de vez en cuando y era el deber de la persona en esa oficina detectar aquellos escasos proyectos defectuosos sin eliminar, luego de pasados unos años desde la primera “limpieza”. Era un plan perfecto, de no haber sido por el programa de imagen y el gran impacto que esto podía causar en un humano generado de la misma manera.

Se dejó caer sobre el piso luego de presionar el botón, observando como avanzaba la línea y aumentaba el porcentaje que indicaba el avance del proceso de eliminación.

5%... 10%... 15%...

Su respiración se detuvo unos momentos, nublando su entendimiento y alterando su percepción del mundo que la rodeaba. La asfixia momentánea llevó sus ojos hacia la pequeña imagen del monitor, donde el cuerpo del proyecto dormía en posición fetal completamente inocente de la operación que se llevaba a cabo en su contra en aquel preciso momento, flotando en su casi perfecta imitación de líquido amniótico con los ojos cerrados y el blanco cabello ondeando sobre su cabeza.

40%... 45%... 50%...

Poco a poco su cápsula comenzó a vaciarse, dejando al pequeño cuerpo acostado, inmóvil, sobre la base de metal con unas cuantas gotas de aquella suerte de agua anaranjada bajando por su cuerpo. No tardaría en morir, pues en esos huevos donde se desarrollaban los proyectos durante los primeros 15 años de sus existencias apenas había aire suficiente para un cuarto de ahora, y entonces podría seguir con su trabajo y terminar de chequear los otros proyectos.

70%... 75%... 80%...

Sus ojos volvieron a clavarse en la barra azul que poco a poco se iba llenando como si se alimentara con la vida que escapaba de la criatura. Ésta, por su parte, no tardó en notar el súbito cambio de ambiente, retorciéndose y golpeando las paredes de vidrio que la rodeaban como única respuesta. Por supuesto todo fue inútil, ya que estaban hechos de un material altamente resistente a fin de evitar fugas de errores como aquél.

- Es un sacrificio necesario para asegurar la supervivencia de la raza humana – se dijo, repitiendo lo leído hacía años en el antiguo manual.

No obstante, su determinación se esfumó tan rápido como el vapor cuando su víctima hizo algo que no esperaba: con las manos sobre la superficie que la mantenía prisionera y la frente pegada a la misma, abrió los ojos, esos ojos blancos como el papel y vacíos como un recipiente del que se ha extraído todo contenido.

Eso no era un humano, era un monstruo. Un engendro demoníaco capaz de ser creado únicamente por la malformación de los genes en los archivos del laboratorio. Toda la compasión que alguna vez sintió se desvaneció, siendo reemplazada por una convicción que en un principio le costó aceptar pero que, luego de mirar nuevamente esas cuencas profundas y absorbentes como la nieve del sector X-19, parecía la única decisión posible.

85%... 90%... 95%...

Lentamente su cuerpo fue deslizándose hacia el fondo como si fuera succionado por una manguera ubicada bajo sus pies. Dejo sus brazos caer fláccidos a ambos costados de su torso y, mientras su pecho subía y bajaba con desesperación en un vano intento por captar el poco aire restante en el interior de la cápsula, dejo escapar de su garganta un grito gutural que logró estremecer a Elena hasta el punto de hacerla caer arrodillada sobre el piso de metal.

98%... 99%... 100%.

La barra azul se llenó por completo, siendo acompañada por el ruido sordo producido por el peso muerto del proyecto cayendo sobre la base de metal del huevo que lo contenía. Luego, la línea volvió a ser recta y uno a uno fueron avanzando ante sus ojos los proyectos perfectos, carentes de malformaciones, como presumiendo de su superioridad genética. Ese era el fundamento principal de los laboratorios para el desarrollo de la humanidad X-tar, el perfeccionamiento de la raza a fin de asegurar la supervivencia en un ambiente hostil como eran las colonias.

No se atrevió a cuestionarlo ni tampoco a preguntarse el precio que había que pagar para asegurar esa evolución; simplemente se irguió, posó su mano sobre el recuadro donde se le informaba de la eliminación satisfactoria del proyecto “16.893.698.635.114 (.-13)” y pulsó aceptar. A continuación se centró en el análisis del resto de los proyectos y se perdió en la absorbente exigencia de su trabajo.

- Después de todo- se dijo mientras cubría con su guante la pequeña deformidad ubicada en el centro de su dedo anular y llenaba una copa con el letal desinfectando utilizado para limpiar el panel de la computadora -, los proyectos clasificados como .-13 no tiene derecho a disfrutar de este mundo ideal en el nuevo paraíso.

Fin.

Dedicado a mi futura CSI favorita. Ella sabe.

Este lo escribí entre el domingo, el lunes y hoy día. Ojalá les guste.

Toy de buen animo porque es mi cumple n-n asi que no voy a hacer ningun comentario de relleno =3

Cariños a todos! Gracias por saludarme =3

XiZu

1 comentario:

Karu_chan dijo...

Hola...

(ahora comentando desde mi propia pagina) me gusto.. aunque me dio como pena u_u ... me imagine siendo yo misma un ser geneticamente fallado (de echo... lo soy xD) ... sinedo desechado asi sin mas... me recordo uno que otro libro... humanos alfa... beta... o algo de Ray bradbury... esta bueno ^^ me gusto mucho. ^^

siga escribiendo ne?

otanyoubi omedetou!!!

se cuida..