domingo, 25 de marzo de 2007

El desconocido en la barra // Por XiZu

Sus ojos se deslizaron por el cuello del apuesto hombre que descansaba en una mesa junto a la ventana rodeado por un grupo de gente tan refinada y distinguida como él. Su vista siguió bajando sin vergüenza por la piel que dejaban al descubierto los desabrochados botones de su camisa mientras repasaba en su mente todas las veces que había hecho el mismo recorrido con sus curiosas y temblorosas manos o con sus labios ávidos de algo más que simples besos robados en la segura oscuridad de un callejón.

Era dulce como un pastel de chocolate con crema batida en la parte superior, tanto que a veces se le hacía difícil de creer que en realidad era una simple persona y no un postre creado para el deleite personal de su exquisito paladar.

- Bien – se dijo, esbozando una triste sonrisa en su rostro, en realidad, no es como si él hubiera sido creado sólo para mí…

Desvió la mirada cuando lo vio rodear los hombros de un joven pelirrojo que servía las meses en el amplio salón de eventos donde se realizaba la cena de cumpleaños de uno de sus amigos. A pesar de que el verlo coqueteando con casi cualquier ser humano que se le cruzada por delante se hubiera vuelto casi una rutina de todos los días, aún seguía provocándole unas incontrolables ganas de vomitar. Una cosa era saber que no era el único y que cuando llegaba a casa de noche oliendo distinto a lo normal no significaba que hubiera cambiado de colonia y otra muy distinta verlo desplegando todas sus tácticas de seducción con sus propios ojos, sobretodo cuando quien lo acompañaba como pareja en la fiesta era supuestamente él.

Suspiró mientras se volteaba y pidió el que, se dijo, sería el último whisky de la noche. No quería hacer una escena delante de toda esa gente pero tampoco podía seguir observando pasivamente como si nada pasara. Era, definitivamente, más de lo que podía soportar estando sobrio.

Cuando el distinguido invitado vestido de etiqueta y sutilmente perfumado se le acercó, él ya había bebido, si bien no demasiado, suficiente para contarle su desgracia detalladamente en menos de cinco minutos.

- Ya veo – dijo el, luego de oír pacientemente la historia de cabo a rabo con los ojos cerrados y las manos entrelazadas bajo la barbilla-. Pero hay algo que no logro entender. Si su vida al lado de aquella persona es tan miserable, ¿por qué no termina esa relación? ¿O acaso la mantiene sólo para poder acostarse con él cada vez que quiera?

Esas últimas palabras se clavaron en lo profundo del desdichado joven produciendo un dolor imposible de soportar. Sin embargo, no fue capaz de sentir rencor por el desconocido sino que, por el contrario, experimentó una fuerte e inexplicable atracción hacia él. No era por su físico, eso lo sabía bien, pues estaba lejos de ser como su novio o cualquier otro hombre por el cual hubiese sentido algo en su pasado.

Su cabello, en lugar de ser negro azabache como el de sus anteriores parejas, era de un tono grisáceo cercano al blanco, delatando su avanzada edad; sus ojos azules ya no tenían el brillo del que supuestamente habían gozado en su juventud, sino que parecían cubiertos por una densa niebla anidada en el interior de sus cansados párpados y su rostro, contraído en una dulce expresión de comprensión, exhibía cual insignias una cantidad alarmante de arrugas, como resaltando maliciosamente la vejez que pendía de un hilo en el techo, lista para caer sobre él y devorarlo en menos de un segundo.

Bajó el rostro cual niño avergonzado, sonrojándose levemente y musitando disculpas que el otro no podía oír. Podía verse a sí mismo en la acama de su ahora novio la noche que se conocieron, minutos después de verlo por primera vez, y las lágrimas finalmente escaparon de sus ojos. No era distinto a los jóvenes que él se llevaba a los hoteles cada sábado por la noche, y el desconocido que lo observaba atentamente con una copa de vino en la mano lo sabía.

- Yo… yo sólo… - murmuró antes de levantar la cabeza- no puedo evitar de…

No alcanzó a terminar su frase pues los labios del hombre se lo impidieron. No fue la sorpresa lo que lo hizo callar ni tampoco la vergüenza experimentada unos segundos antes, sino el pesar de saber que eso era todo lo que siempre sería: un cuerpo incapaz de resistir los avances de alguien por estar dominado por la lujuria y el deseo. Por fortuna, no tuvo mucho tiempo para reflexionar pues, antes de que hubiera pasado tan sólo un minuto del sorpresivo e invasivo contacto, unos fuertes brazos lo separaron del mayor y lo arrastraron al apenas iluminado corredor.

- ¿Se puede saber qué demonios estás haciendo?

Ahí estaba él, su novio, mirándolo furioso mientras su largo cabello negro le delineaba el rostro, resaltando el blanco de su piel. Por un momento sintió el impulso de acariciar esas hebras de ébano, devorar esa nieve acumulada sobre los fríos huesos y dejarse poseer una y otra vez más ese experto amante que noche tras noche lo desvestía en silencio para satisfacer sus deseos, mas el miedo se lo impidió. Podía ver ese fuego en sus ojos, ese que parecía reducirlo a su mínima expresión y pisotearlo una y otra vez con sus botas de cuero.

- Te hice una pregunta, ¡contesta!

Mentiría si dijera que no lo pensó. Estuvo tentado a echarle en cara todo lo que siempre callaba, todo su dolor encerrado bajo llave, todos sus pensamientos impuros, todos sus sueños cuyos protagonistas no eran precisamente el joven que ahora lo miraba, pero no fue capaz. Bastaba con mirar sus profundos ojos marrones para perder toda determinación y escuchar su voz exaltada para sumirse en el terror más profundo. Encararlo era imposible.

- Yo… yo no quise… disculpa… no pude resistir… yo… - murmuró él casi inaudiblemente, rogando por no aumentar aún más su furia asesina.

- Escúchame bien, cariño- respondió el otro, haciendo un especial y repulsivo énfasis en la última palabra-. Tú me perteneces, ¿entiendes? Eres mío, de nadie más. Y si tanto te cuesta entenderlo, quizás deba recordártelo más gráficamente.

El menor tuvo que ahogar un gemido de dolor cuando los dientes de su pareja se enterraron en su cuello y en su mano el cigarro todavía encendido que gustaba de fumar. Por un segundo pensó que se desmayaría, pero él se encargó de parar en el momento exacto en que comenzaba a perder la conciencia. Era tan evidente que sólo buscaba hacerlo sufrir que incluso mirarlo se le hacía difícil. Incluso llegó a pensar en la posibilidad de seguir su vida al lado de alguien como el hombre que le había robado un beso en la barra, pero bastó una leve y superficial caricia de su violento novio para borrarlo de su mente. No podía evitarlo, después de todo y sin importar lo que pasara, aún le quería.

- Mañana te estaré esperando – le susurró el desconocido mientras lo veía alejarse, haciendo que se le erizaran los vellos de la nuca.

Sin embargo, mientras le sujetaba la mano a su novio y se subía al taxi que los llevaría de vuelta al departamento, se dio el lujo de saborear una vez más el sabor del otro hombre que había quedado impregnado en su lengua. Quizás, se dijo, mañana podré probarlo de nuevo.

Fin

De nuevo, un blog =3 debería ser capaz de mantener uno, pero weno o.o quizás lo intente. Ahora, a la historia. Este es un pequeño shonen ai que escribi hace unos días en un punto máximo de aburrimiento. No salió mal, asi que me atrevo a ponerlo aqui. Dejen sus comentarios, ignoren las no muy inteligentes notas de XiZu y... esop o.o

Saludos a todos

Love ~~

XiZu

2 comentarios:

€h7€|€\^/€|\| dijo...

Ute sabe ke me ustan las cosas ke escribe xD, pero = no ta de mas decir ke me usto xD... =... como ke lo encontre difrente a otras cosas ke escribe y no por el genero, si no ke por la manera de escribir xD; pero weno, ta bien eso :3

Siga con su blog, y ke no se le muera xD

Angel`s_tale dijo...

Hola...

Me gusto Mucho mucho esa historia... ya se lo comente cuando me la envio ^^... me agrada como escribe... suba mas!!!

le estoy posteando desde la ppagina de mi Hermana.. quien tambien sube fics Shonen Ai.. quizas deberia leer alguno .. se los recomiendo ^^

cuidese mucho..

Karu..

your fan